Atracos, robos, drogas: los huérfanos del sismo en Haití hacen de todo para comer
PUERTO PRINCIPE. AFP. Abandonaron los bancos de escuela y aprendieron a utilizar pistolas. Atracos a mano armada, robos, venta de drogas. Y a falta de padres, encuentran protección en las pandillas de Cité Soleil.
Seguido de una multitud de niños y de miembros de su grupo, "Toutou Soleil 19" zigzaguea entre las ruinas del terremoto del 12 de enero, las precarias construcciones y las cuerdas con ropa que jalonan las mugrientas calles del mayor barrio de chabolas de Haití. Este jefe de pandilla, que oficialmente colgó los fusiles en 2006 pero admite poseer aún "armas blancas", atraviesa un desagüe y señala una caseta de telas montada sobre un montón de inmundicia, al borde del mar. "Aquí duermen ocho o nueve huérfanos desde el sismo", dice a la AFP, presentando la miseria de su territorio, donde "nadie vino a ayudar".
Frente a la puerta del albergue, hay niños agrupados alrededor de la radio de Jef, de 14 años. Con mirada angelical y camisa a cuadros, el adolescente recibe de "Toutou" una lata de leche concentrada que saborea con sus amigos.
"Hay muchos como ellos, están dispersos por Cité Soleil", dice el cabecilla, de 31 años. Ante la ausencia de ONG o autoridades locales, las pandillas constituyen la única autoridad en el barrio de al menos 300,000 personas. Es por lo tanto a ellos a quienes se dirigieron los huérfanos tras la catástrofe.

