¿Acaso fue Hipólito Mejía culpable de las derrotas sufridas por el PRD en 1996, 2004, 2006 y 2008? No. De ninguna manera.
Es un error de algunos dirigentes del partido blanco pedir la guillotina política e incluso atreverse en una actitud divisionista obstaculizar el ejercicio político y solicitar que Miguel Vargas renuncia de la presidencia del partido.
Quizás, Miguel Vargas debió seguir su proceso de renovación del PRD, de adecuarlo a los nuevos tiempos desde una posición de unidad y negociación interna, sin renunciar a los principios y a las ideas centrales de su proyecto. En ese proceso, dada las circunstancias actuales que vive el PRD, talvez no debió Miguel Vargas buscar ser el líder, el candidato y el presidente.
Solo ese Titán de la política dominicana José Francisco Peña Gómez podía darse ese lujo ganado.
Para Miguel Vargas lograr ese objetivo tenia entonces que tener el puño de hierro y atreverse a expulsar, o someter a la disciplina partidaria, a los demonios del PRD que le han obstaculizado el cumplir su propósito, y que no lo aceptan ni como líder, ni como presidente del PRD ni lo quieren como candidato.
A pesar de ello, el mejor activo político de cara a las elecciones presidenciales a celebrarse en el 2012 lo constituye el ing. Miguel Vargas, es el que tiene menos obstáculos, es a él a quien menos se le cerrarían los caminos para que el PRD vuelva al Poder.


